Cómo proteger su piel de la luz azul

Publicado por  Dorota Niemczycka el 01/07/2019

Todos somos bien conscientes del daño que la luz UV puede hacer a nuestra piel, pero existe otro tipo de luz que, aunque es menos conocida, también presenta un peligro.

La luz visible de alta energía (HEV), también conocida como luz azul, tiene una longitud de onda diferente, una mayor intensidad y penetra más profundo en la piel que la luz UV. Junto con la luz azul artificial a la cual estamos expuestos con nuestros monitores de la computadora y las pantallas de los smartphones, la luz azul contribuye enormemente al fotoenvejecimiento de nuestra piel.  Y los protectores solares comunes no nos protegen de la luz azul.

Afortunadamente, la evolución nos ha regalado algunas defensas naturales. Mientras percibimos la luz principalmente a través de nuestros ojos, la piel también posee fotosensores, denominados opsinas. La percepción de la luz a través de las opsinas epidérmicas ayuda a alertar a la piel para que se pueda activar una respuesta adaptable. La posterior activación de los mecanismos de protección, como un aumento en la cantidad de lípidos en la envoltura queratinizada, la detención del ciclo de la célula, la reparación del ADN y la respuesta antioxidante mejorada, ayuda a que la piel esté más preparada para una mayor exposición a la luz.

Por supuesto, otros organismos son más eficaces en la autoprotección ante la radiación solar extrema. Entre los más expertos se encuentra el Exiguobacterium sp., un microorganismo capaz de adaptarse y sobrevivir a condiciones de alta radiación. Por ejemplo, mientras las cascadas son encantadoras, el agua puede intensificar los rayos solares en los orificios creados por la erosión de la cascada donde se acumula el agua. Esto produce un efecto de "lente de aumento" de la radiación de la luz, creando un entorno hostil a la mayoría de las formas de vida. A pesar de eso el Exiguobacterium sp. fue hallado en una cascada en las montañas del este de los Pirineos en el norte de España.

Lipotec pudo aislar el microorganismo a partir de este hábitat al usar prácticas sostenibles. Cuando lo usamos para crear un extracto de fermento, el  ingrediente azul LUMICEASE™, que minimiza los signos principales de fotoenvejecimiento al preparar la piel para la exposición a la luz solar y azul artificial, a su vez también lo protege durante la exposición y reparación del daño provocado por la luz.

Un estudio de laboratorio encontró que el ingrediente azul LUMICEASE™ activa fotosensores de opsinas en la piel y promueve respuestas adaptables para proteger y reparar la piel del daño provocado por la luz. Las pruebas realizadas en voluntarios expuestos a la luz solar natural y a la luz azul artificial mostraron una reducción en las manchas marrones del 11.7% mientras que el volumen de arrugas y la aspereza promedio se redujeron en un 21.5% y un 13.2%, respectivamente.

Para conocer más acerca del ingrediente azul LUMICEASE™, haga clic aquí.

 

Dorota Niemczycka

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